martes, 26 de marzo de 2013

El gorrión y la princesa.






Una vez un gorrión se posó en la rama de un árbol. Desde allí vio a la princesa sentada en el borde de la pileta. Ella estaba triste por algún motivo. Voló alrededor de ella y posándose a un lado de ella, la miro fijamente y le hablo:


- Porque has perdido la sonrisa el día de hoy. Cuentame de tu pena que en mi canto te ayudare a hacerte sentir bien.

La princesa le conto de su gran pena. Una noche soñó con un principe, habitante de tierras lejanas. y desde aquella noche no deja de pensar en él.

Mi querido gorrión - la princesa prosiguio - si pudiera tan solo verle una vez mas, sentiría una gran felicidad en mi corazón. la sonrisa regresaria a mis labios. Volvería a ser quien era dias antes. Una mujer llena de mucho vida y felicidad. Pero ahora, este dolor se me clava en el corazón. No puedo remediarlo.

Mi dulce princesa - respondió el gorrión - Yo ayudare a hacerte renacer la sonrisa en tus labios. Volare muy lejos hasta encontrar a aquel principe que soñaste. Marchare por muchos lugares. Volveré un dia con él. Describeme como es.

Y asi el gorrión volo por el bosque, cruzo mares, recorrió muchos pueblos y reinos. No sentía cansancio porque el beso que le dio la princesa al despedirse le motiva a seguir. Hasta que un día lo encontró.



Encontró al principe, alíi estaba, sentado a la orilla del río. Mirando las aguas cristalinas. El gorrión se posa en la rama y lo observa. El principe lloraba. Sus lágrimas se mezclaban con el río. El gorrión se para a su lado y le pregunta:

Mi buen principe, porque tus lágrimas bañan este río. Acaso no tienes todo para ser siempre feliz. Porque un hombre como tu, vive oprimido por las lágrimas.

Mi querido gorrión - responde el principe - Hace mucho soñé con el amor. Ella era muy bella, hermosa entre las hadas del bosque. Su rubio cabello brilla mas que el sol. Su sonrisa embellece todo alrededor. Me sentí muy feliz en mi sueño. pero al despertar la tristeza me invadio. Ya que aquella mujer solo existe en mi sueño. Nunca la podre volver a ver.

No llore mi buen principe - el gorrión dijo - Aquella mujer de sus sueños existe. No se encuentra en este reino. Se encuentra mas alla de las montañas, mas alla del bosque del encanto. Cruzando el mar tenebroso. Allí vive la princesa que usted soñó. Ella también lo soñó y le espera. debemos partir cuanto antes, ya que ella también sufre por su amor.

Y asi los dos marcharon fuera del reino. Cruzaron las altas y frias montañas. habitadas por los ogros de la muerte. EL principe lucho fieramente con ellos. Solo deseaba llegar donde su amada, y ella le motivaba a no perder. Llegaron al bosque del encanto, allí los duendes, fieras trataron de detenerlo, pero de nuevo fieramente lucho contra ellos. La ayuda de las hadas del bosque curaron las heridas del principe, muy agradecidas por haber liberado al bosque de los seres perversos.



Llegaron finalmente al mar, pero no tenían barco alguno que los ayudara a cruzar. Un delfín se le presento. Le pidió que le ayudara a librarse de un monstruo marino que los perseguía todos los días sin cansarse. Si lo libraba de el, sobre su lomo lo llevaría hasta la otra herida. El príncipe monto sobre el delfin. Y a la caza de tiburón fueron. Allí el príncipe lucho con el. 



El monstruo no era de los comunes, era una gran bestia con dientes de león. Su aliento quemaba todo. Y con su cola al principe atacaba. Asi lucharon, no hubo tregua. El principe con su espada. el tiburón con sus armas. En un descuido el monstruo mordió levemente el brazo del principe y lo enveneno. El principe no se dio por vencido y en un movimiento con su espada se la clavo en el corazón. El tiburón murió.

Herido cae el principe sobre el lomo del delfín  Sin fuerzas, casi agonizando. Solo deseaba cruzar ese mar, antes de morir. El delfin nado rápidamente  sobre su lomo el gorrión con su canto trataba de mitigar la agonía del principe. Llegaron a la orilla, y allí, un hada les esperaba. Le dio de beber una pócima para curarlo del veneno. El principe se lo agradeció  Pero la pócima no le curaría del todo, solo le ayudaría a cruzar la distancia que faltaba. El veneno era muy fuerte, y nada podría curarlo.

Asi el principe algo recuperado, camino con el gorrión por aquel bosque. Solo faltaba poco para encontrarse con su amada. Verla nuevamente le daba fuerzas para continuar, pero cada paso era un paso mas a la muerte. 

Camino por horas, toda la noche bajo la lluvia, sentia que su cuerpo se incendiaba, el veneno cada vez mas su vida se llevaba. Llego hasta la cima de una colina. Desde allí vio el castillo. Dentro de esas paredes su amor habitaba. Deseoso por aquel encuentro, un paso dio y al suelo se cayó. Sin mas fuerzas tendido sobre el suelo, lloraba porque nunca vería a su amada.

El gorrión voló tan rápido como pudo. A la princesa encontró sentada en la pileta. aun lloraba, pero al ver al gorrión se alegro. Eso significaba que el gorrión con su amado había llegado. Pero al ver que nadie mas llegaba el miedo la invadió. 

Donde esta mi amado mi querido gorrión. Donde esta mi príncipe de mi sueños - ella pregunto.

El principe vino conmigo, pero fue herido y ahora agoniza cerca de aquí. demonos prisa mi princesa, que poco de vida le queda.

La princesa empalideció con la noticia y con gorrión corrió. De prisa donde su amado, cruzo el bosque y lo encontró. Era él, el hombre de sus sueños, el hombre que le hizo feliz una noche. Pero ahora casi muerto se encontraba.

Ambos se miraron, se sonrieron, sus manos se apretaba como en aquel sueño y sin decir alguna palabra se besaron.



Se miraron nuevamente, y después de un suspiro el príncipe murió. La princesa lloró, lloró mucho, no podía contener las lágrimas, ahora lo tenia tan cerca pero ya no podría mas verlo. No volvería a ver sus ojos, ni escuchar sus palabras, no sentiría de nuevo el calor de sus labios. solo la muerte lo separaba de la vida.

Lloro de nuevo, miro al cielo, pidió a la muerte que no se lo llevará. que le regresara la vida para ser feliz con el cada día. La muerte se apiado de las palabras de la princesa y ante ella se apareció.

Le devolveré la vida, pero otra vida he de llevar. Dame una vida y el vivirá. La princesa no lo pensó dos veces. La muerte se disponía a llevar el alma de la princesa, pero escucho un trinar. Era el gorrión que alrededor de ella revoloteaba. Te entrego mi vida si ellos por siempre serán. Llévate mi vida, y en tu reino mi trinar prevalecerá.


El gorrión volando alrededor de la muerte empezó a trinar, y al suelo fue a dar. Ya no había vida en el, la muerte se la había llevado. Ahora solo era un ser sin vida. La muerte tomo al gorrión con sus cadavéricas manos, y su sangre al príncipe de la dio de beber. El príncipe volvió a la vida, y en un abrazo con la princesa se unió.

Lloraron muchos días al gorrión. Aquel dulce ser que con su muerte, por siempre los unió.

Desde aquel día. La princesa y el príncipe recorren el bosque que se lleno de gorriones, que en su trinar narran, lo que el gorrión hizo por ellos para unirlos, y su triste sacrificio.




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